| Trasplante Hepático |
Documentación |
7. TUMORES
Los malos resultados a largo plazo debido a las recidivas hacen necesario un replanteamiento de esta indicación.
7.1 CARCINOMA HEPATOCELULAR
El carcinoma hepatocelular (CHC) suele presentarse en el contexto de la cirrosis hepática y tiene muy mal ronóstico29. La probabilidad de que un paciente con cirrosis compensada desarrolle un CHC es del 20% al cabo de 5 años, y la expectativa de vida a partir del diagnóstico de este tumor es de 6 meses30.
Se considera que menor del 30% de los CHC son resecables 31. En estos últimos casos hay que valorar que tras la cirugía el resto de hígado no resecado permanece con cirrosis, sigue evolucionando a insuficiencia hepática y, si vive lo suficiente, puede desarrollar otro hepatoma.
En los últimos años, algunos grupos han publicado, que la resección quirúrgica aún en tumores pequeños, solitarios, y seleccionados, en cirrosis hepáticas bien compensadas presentan un 100% de recidiva a los 5 años32. Por tanto, la resección parcial parece ser un tratamiento paliativo.
No obstante, algún grupo español33 ha conseguido identificar un grupo "favorable" de pacientes en el que recomendarían la resección como primera indicación terapeútica. Este grupo "favorable", cuya primera opción terapeútica podría ser la resección quirúrgica del tumor, estaría formado por pacientes Child A portadores de un CHC único y menor de 3 cm. De diámetro.
Si el tumor no es resecable y se decide trasplantar, los datos demuestran que el THO tiene un índice de recidiva tumoral inaceptablemente alto, que lo contraindica34.
No obstante, algunos estudios controlados no aleatorizados, comparando resección quirúrgica y THO en el CHC sobre cirrosis en casos seleccionados han mostrado unos resultado superiores con el THO35, 36. Finalmente, los buenos resultados obtenidos con el THO en los CHC descubiertos incidentalmente en pacientes cirróticos, sugieren que el THO puede ser una indicación válida en pacientes muy bien seleccionados, donde sería imprescindible descartar las metástasis a distancia y la invasión extrahepática incluyendo los ganglios hiliares37.
En el diagnóstico de extensión tumoral intrahepático se pueden utilizar dos clasificaciones, la TNM38, 39 y la de Bismuth que se basa en el número de nódulos y el tamaño de los mismos36. La dificultad principal estriba en detectar todos los nódulos satélites, la presencia o ausencia e cápsula, el tamaño y la invasión vascular macroscópica, y en que el diagnóstico definitivo es postoperatorio. Por lo tanto, en general se considera que es de suma importancia valorar preoperatoriamente la función hepática utilizando la clasificación de Child-Pugh en la toma de decisiones.
El método más sensible para determinar la extensión tumoral es la arteriografía con lipiodol y el TC-lipiodol38, que además permite l quimioembolización y produce grados muy importantes de necrosis tumoral del CHC. Además hay que considerar la gammagrafía ósea, el TAC craneal y toracoabdominal.
Tabla XII
Clasificación TNM
| Estadio tumoral: |
| T1 Solitario <2 cm sin invasión vascular |
| T2 Solitario <2 cm con invasión vascular microscópica |
| Solitario >2 cm sin invasión vascular |
| Múltiple unilobar <2 cm sin invasión vascular |
| T3 Solitario >2 cm con invasión vascular microscópica |
| Múltiple unilobar <2 cm con invasión vascular |
| Múltiple unilobar >2 cm sin invasión vascular |
| T4 Múltiple bilobar |
| Invasión macroscópica rama principal venosa |
Tabla XIII
Indicaciones de trasplante en el carcinoma hepatocelular
| Indicacones de trasplante hepático |
| 1. Se deben cumplir estas características: |
| - T1,T2,T3, sin metástaasis ganglionares o a distancia |
| * Tumor unilobular. |
| * Único o con pocos nódulos satélites. |
| * No invasión vascular macroscópica. |
| 2. Según tamaño y número de los nódulos: |
| * Tunor unilobular. |
| * Menos de 3 cm de diámetro. |
| * Menos de 3 nódulos |
Tabla XIV
Contraindicaciones de trasplante hepático en el carcinoma hepatocelular por el alto grado
de recurrencia
| 1. Los que no cumplan las condiciones anteriores. |
| 2. Las contraindicaciones generales de THO. |
| 3. Tumores bilobulares, multicéntricos, o difusos. |
| 4. Invasión vascular macroscópica de una rama principal
de la vena porta, o de la suprahepática o con fístulas arteriovenosas. |
Tabla XV
Factores de mal pronóstico pretrasplante:
| 1. Alfafetoproteína mayor de 400 ng/l. |
| 2. Ausencia de cápsula tumoral. |
| 3. Invasión vascular microscópica. |
El hepatocarcinoma fibrolamelar es una variedad de CHC que presente crecimiento menos agresivo, aunque alcanza grandes tamaños, acostumbra a afectar a gente más joven y sin antecedentes de hepatopatía. El mejor tratamiento es la resección hepática parcial. Pero en caso de afectar ambos lóbulos, siempre que no exista enfermedad extrahepática o metástasis a distancia, el THO ha conseguido resultados a largo plazo mejores que en las otras variedades de CHC39.
7.2 COLANGIOCARCINOMA
Puede presentarse en su variedad intraparenquimatosa o distal que es indistinguible del CHC excepto por la biopsia y la ausencia de elevación de alfafetoproteína. En cuanto a la extensión tumoral se recomienda seguir las mismas reglas que para el CHC, debiendo reservarse el THO para aquellos tumores únicos o unilobulares sin metástasis a distancia, ausencia de invasión extrahepática o ganglionar y que no sean resecables mediante hepatectomía parcial.
La variedad escirra del colangiocarcinoma o tumor de Klastkin, aunque es de crecimiento lento tiene muy mal pronóstico porque invade rápidamente estructuras vasculares vecinas. Su lugar de presentación más habitual es la bifurcación de los conductos hepáticos y por tanto la resección quirúrgica es difícilmente completa. Todas las publicaciones que hacen referencia al THO como alternativa terapéutica, aunque presentan uno buenos resultados a corto plazo, tienen una alternativa poco aconsejable, excepto en casos excepcionales en que sean descubrimientos incidentales en el contexto de una colangitis esclerosante y que en la intervención se descarte invasión ganglionar42.
7.3 METÁSTASIS DE TUMORES ENDOCRINOS
Estos tumores pueden afectar al tubo digestivo (carcinoides, insulinoma, glucagonoma, feocromocitoma y otros apudomas) su crecimiento es muy lento, aunque la clínica sistémica por ser tumores secretores puede ser muy molesta para el paciente. La exéresis quirúrgica del tumor principal, si existen metástasis hepáticas, no frenará la sintomatología.
El THO consigue buenos resultados (50-60% de supervivencia a los 5 años) en este tipo de metástasis de crecimiento lento, con mejora aceptable de la sintomatología. No obstante, debido a la escasez de injertos hepáticos el THO debería reservarse para aquellos casos sintomáticos en que el tumor principal esté controlado por la cirugía, no exista enfermedad extrahepática y las metástasis sean sintomáticas y no respondan a otras terapéuticas.
8 TRASPLANTE HEPÁTICO PEDIÁTRICO
8.1 INDICACIONES
En los niños la principal indicación de trasplante es la atresia biliar extrahepática (30-40%), y en segundo lugar las enfermedades metabólicas (20%), siendo las más frecuentes el déficit de alfa 1 antitripsina, el síndrome de Alagille, y la tirosinemia. Los trasplantes por hepatitis viral son menos frecuentes y rara vez por cronicidad sino por fallo hepático fulminante (20%). Finalmente las colestasis intrahepáticas suponen un 10%41,44.
Atresia biliar extrahepática (ABEH)
Afecta a 1 de cada 8.000 nacidos y precisa del trasplante en un 80% de los casos. La obliteración de la vía biliar puede solucionarse con una portoenterostomía en las primeras 8-12 semanas de edad, pero suele coexistir una lesión fibrosa portal progresiva que conduce a cirrosis, hipertensión portal e insuficiencia hepática45.
Tras la portoenterostomía, un 20% de los niños evolucionan con desaparición de la ictericia y pronóstico más favorable. No obstante, persistirá un grado variable y progresivo de fibrosis e hipertensión portal que cuando produzcan manifestaciones como hemorragia digestiva, ascitis o datos bioquímicos de insuficiencia establecerán la indicación de trasplante.
En la atresia biliar los datos funcionales de insuficiencia hepática se manifiestan en estadios muy terminales, y por tanto, no son buenos marcadores. La necesidad de trasplante debe basarse en el grado de ictericia postportoenterostomía46.
Colestasis intrahepáticas genéticas e idiopáticas
El trasplante se considera si las manifestaciones colestásicas son refractarias al tratamiento médico, y condicionan una mala calidad de vida por la sumación de prurito, malnutrición, hiperlipemia, xantomatosis, osteopatía y neuropatía.
Enfermedades metabólicas
Se pueden dar tres casos diferentes:
Entre la metabolopatías hepáticas de la infancia, la más frecuente es el déficit de alfa-1-antitripsina. Aunque muchos de estos pacientes no necesitarán trasplante, éste estará indicado cuando la colestasis se mantenga desde el nacimiento con signos de hipertensión portal precoz, o bien ésta sea tardía pero progresiva.
El trasplante ha constituido el tratamiento fundamental de la tirosinemia tipo I. Sin embargo, dados los buenos resultados preliminares observados desde el año 1992 con NTBC, un bloqueante de la vía metabólica de la tirosina en un paso anterior al afectado en la enfermedad, la indicación de trasplante queda restringida a los niños sin respuesta a este tratamiento y a aquellos que han desarrollado un hepatocarcinoma.
El trasplante hepático en la fibrosis quística es más reciente debido a la habitual presencia de compromiso de la función pulmonar, que en muchos casos plantea la necesidad de trasplante pulmonar, generalmente antes del hepático. La enfermedad conduce a cirrosis en un 25% de los casos.
Como en el caso del adulto, el fallo hepático fulminante conlleva una elevada mortalidad, y el trasplante se considera la única medida terapéutica que incide claramente en una mejoría de la supervivencia47, 48.
En general, los resultados de supervivencia obtenidos con THO en los niños son mejores (80% al año y a los 5 años) que en los THO en adultos.
8.2 CONTRAINDICACIONES
Como en el adulto, la existencia de infección sistémica, enfermedad extrahepática no hepatodependiente (progresiva y sin tratamiento eficaz), y presencia de VIH suponen contraindicación de trasplante.
9 RETRASPLANTE
El retrasplante hepático (RTH) es una alternativa, que ha supuesto una mejoría significativa en su supervivencia de los pacientes con disfunción grave del injerto.
El retrasplante se utiliza con más frecuencia en las series norteamericanas (12-30%)49,50 que en las españolas (10%). El caso español podría explicarse porque el grueso de los trasplantes comenzaron más tarde, con mejores índices de morbilidad quirúrgica y supervivencia. Estas cifras tienden a disminuir si la indicación de THO es precoz y se lleva a cabo en pacientes muy seleccionados.
La supervivencia del primer trasplante (78-70%), disminuye hasta el 50-40% al año y a los 5 años con el retrasplante múltiple.
Debido a la disminución tan importante en la supervivencia a partir del segundo retrasplante y a la limitada disponibilidad de órganos, debe valorarse la no realización e más de un retrasplante e incluso contraindicarlo en determinadas circunstancias (Tabla XVI).
Tabla XVI
Retrasplante hepático (RTH)
| Pueden ser indicación de retrasplante (RTH): |
| Fallo hepático primario (1ª semana postrasplante) |
| Trombosis arterial precoz o tardía |
| Complicaciones biliares sin otra alternativa terapéutica |
| Rechazo ductopénico con pérdida de conductos biliares |
| Recidiva de enfermedades colestásicas |
| Complicación técnica solucionable con el RTH |
| Contraindicación de retrasplante: |
| Recidivas virales B y precoz C sobre el injerto, aunque se asocien otras |
| complicaciones teoóricamente solucionables con el RTH |
| Existencia de sepsis |
| Daño neurológico (encefalopatía grado III-IV) |
| Fracaso de 2 o más órganos |
| Recidiva tumoral |
Un 20-25% de niños trasplantados precisan retrasplante por imposibilidad de control médico o quirúrgico de las complicaciones del injerto. Las principales indicaciones son la trombosis de la arteria hepática, el daño primario o isquémico del injerto y el rechazo crónico. Se contraindica únicamente cuando existe un daño neurológico irreversible.
10 CRITERIOS DE PRIORIDAD PARA TRASPLANTE Y RETRASPLANTE HEPÁTICO
La naturaleza necesariamente limitada de recursos destinados a la atención sanitaria ha obligado, obliga y obligará, a elegir entre opciones, a jerarquizar las necesidades según su importancia, para así asignar correctamente esos recursos. Así se pretende responder al principio ético de equidad que rige en todos los Sistemas Sanitarios Públicos avanzados.
Esta necesidad de optar, que es angustiosa e importante siempre, resulta particularmente relevante en el caso de los trasplantes de órganos, situación en la que la limitación de recursos no siempre viene dada por restricciones económicas, sino por el inevitable techo de la oferta de donantes con independencia de los medios que se quieran dedicar a esa actividad. Siempre habrá un desajuste entre el número de órganos disponibles y el de potenciales receptores, lo que obliga a establecer criterios y principios con arreglo a los cuales elegir a los mejores receptores de entre todos los posibles.
El principio general universalmente aceptado es que el órgano disponible debe ser trasplantado al receptor que en ese momento pueda obtener mayor beneficio, supuesto que la operación sea técnica y logísticamente posible.
Partiendo de esa principio en España se trabaja con dos criterios mayores aceptados por todos los equipos dedicados al trasplante hepático. Tales criterios son:
Utilizando estos criterios se ha construido la escala de prioridades, y dentro de ella la Urgencia Cero, situación clínica tal que produciría la muerte si no se accede con rapidez a un trasplante hepático que permita asegurar posibilidades de éxito. En esta situación se incluye la insuficiencia hepática aguda grave en ausencia de hepatopatía previa, y el retrasplante en los primeros siete días (fallo primario del injerto). En estos casos hay prioridad nacional con unos criterios claros y revisados anualmente (suponen casi un 10% de los trasplantes anuales).
Los donantes infantiles se destinan a receptores infantiles en ausencia de otro receptor en el que se den simultáneamente las dos prioridades anteriormente citadas. Serán los que más beneficios en años de vida ganados van a obtener.
Es preciso sin embargo avanzar en el conocimiento de resultados para poder aplicar prácticamente con mayor extensión el segundo criterio mayor.
No parece lógico, ni ético, asignar por ejemplo, un hígado a un paciente con una probabilidad de supervivencia del 30% a los 5 años, si existe receptor en el que esa probabilidad sea del 80 ´0 90.
Existen dificultades técnicas y organizativas para llevar hasta sus últimas consecuencias el desarrollo de ese criterio, pero ello no justifica el que se renuncie a su aplicación.
En todo caso y como se ha señalado más arriba el pre-requisito insoslayable para establecer escalas correctas de priorización es el conocimiento de resultados en cada una de las categorías de pacientes trasplantados en nuestro propio país.
Dentro de la idea de mejorar las probabilidades de éxito teóricas, en España se utilizan criterios de prioridad territorial. Estos consisten en aproximar lo mas posible donación y trasplante con tres objetivos fundamentales.
11 RESUMEN Y CONCLUSIONES
11.1 RESUMEN
- Los resultados obtenidos por los diferentes equipos de trasplante hepático españoles en la supervivencia del subgrupo de cirrosis son similares al registro europeo de trasplantes (ELTR): 76% al año y del 70% a los 5 años.
- En la cirrosis por hepatitis B, con replicación viral pretrasplante, se puede producir una recidiva viral sobre el injerto, responsable de que la supervivencia sea de un 43% a los 24 meses, frente al 75% en los trasplantados sin replicación viral.
- En la cirrosis por hepatitis C, con replicación viral pretrasplante, la recidiva en el injerto será del 100%. Pero, a diferencia de la hepatitis B, presenta una mejor evolución en el tiempo y la supervivencia a los 5 años puede ser incluso del 70%, a pesar de volver a presentar cirrosis.
- En todas las series el fallo hepático fulminante tiene una disminución rápida de supervivencia en el primer año, pero pasada esta etapa se mantiene con un 55% a los 5 años.
- A diferencia del registro europeo, en algunas series españolas la supervivencia es algo mayor en los trasplantados por carcinoma hepatocelular, pudiendo estar relacionado con una mejor selección y quimioembolización previa de los tumores.
- Los resultados obtenidos por el THO en niños son mejores que en el adulto con una supervivencia del 80% al año y a los 5 años.
11.2 CONCLUSIONES
- Riesgo de fallecimiento inmediato si no se accede rápidamente a un trasplante hepático,
- Posibilidades de éxito, contabilizándolas en años de vida obtenidos.
Dentro de éstos criterios, la priorización territorial, intenta aproximar donación y trasplante para disminuir el tiempo de isquemia fría en beneficio de los resultados, disminuir los desplazamientos y promover la donación al aproximar el proceso donación-trasplante. Con el primer criterio se da prioridad al fallo fulminante y con el segundo los receptores infantiles.
Es preciso avanzar en el desarrollo y aplicación del segundo criterio de priorización para lo que resulta imprescindible avanzar en el conocimiento de resultados a medio y largo plazo para cada una de las categorías de pacientes.